CONTROL

Cuando estaba por salir pensó que lo miraban desde algún piso enfrentado al suyo. Cerró las ventanas y salió a la calle donde el paseador de perros cruzó la esquina de la boliviana que vende frutas acomodadas en cajones apoyados "espejito" al muro, el color de las naranjas y el verde de los puerros desaparecen cuando rápido ve, sabe que debe ser y es, a un tipo salir del edificio donde debe vivir y vive en algún piso enfrentado al suyo. Siente que lo mira, es increíble como la mirada bien colocada en la mente ve, como mira el animal en el bosque la distancia precisa. Sigue caminando bajo los árboles de 100 años de su calle, le encanta pensar en la edad de estos árboles. Dobla hacia la estación que limita la plaza. Tomará el tren y volverá cuando se empiece a ir la luz medio mezquina de finales del invierno, y abrirá las ventanas para ver desde arriba el techo verde de las copas de los árboles de 100 años, y sentirá que lo miran; como lo siente el ciervo en el cuello y en las narinas, en el alerta de estar vivo.